Vinieron los de GO luego de ruegos, amenazas, insultos, plegarias, solicitudes, intimaciones, etc etc etc y a las 14 me dejaron con la placa de fibra cambiada y con un hambre tremendo (mientras veía a lo lejos mi cangreburguer ubicada sobre el escritorio todavía guardadito en su envoltorio).
Podría haberme comido la hamburguesa mientras instalaban la plaqueta, es cierto, pero dos motivos me impulsaron a no hacerlo:
- quería sacar información útil al sistema (y de hecho conseguí el CD que me hubiera ahorrado el trabajo del otro día para actualizar el firmware), y más importante aún:
- tenía miedo que me pidieran un bocado como cuando iba al colegio y todos los compañeros esperaban (o esperábamos, dependiendo si habíamos comprado o si no teníamos un mango) en fila doble como las que se hacen para las "manteadas", pero con el objetivo -en cambio- de poder pedir un bocadito del sanguche que el pobre desgraciado de turno había comprado...
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