Porque es que uno se creía que después de 22 años, mi vieja y gloriosa libreta de la UTN (que siempre será la universidad que llevaré en el corazón) nunca volvería a salir de la "caja de los recuerdos"... y menos aún tener algún valor práctico.
Todavía recuerdo la última vez que esa libreta tuvo valor práctico: corría el año ....... (no lo pongo porque no aporta nada a la historia) cuando mostré esa libreta (y un par de libretas más de universidades de italia) con el súbdolo propósito que la hermosa que estaba frente a mí se enterneciera con mis fotos pendejísticas. No puedo asegurarlo,
pero creo recordar que incluso hice de modo que accidentalmente se cayera mi partida de nacimiento de adentro de la caja. No quiero entrar en detalles, diré solamente que funcionó (cuando quiero soy un genio diabólico...), pero como a partir de ese momento estoy en una relación estable, pensé sinceramente que nunca más volvería a utilizarla para ningún fin terrenal.Quizás haya sido por cábala, pero había decidido guardarla en un cajón en el rincón más oscuro y recóndito del placard menos usado...
Pero no fue así. El destino, a veces, se burla de nuestras convicciones, mostrándonos que las cosas no funcionan como nosotros pretendemos.
Tal es así que ha quedado demostrado que una libreta universitaria puede tener un propósito que va más alla del levantantístico (quién lo hubiera dicho), ya que quizás, puede ser, tal vez, se espera, me prometieron pero no firmaron... que estos exámenes dados antes de que mis cabellos empezaran a dejar al descubierto mis neuronas, puedan evitarme un examen de ingreso a la universidad que estoy a punto de iniciar-reiniciar-reiniciar-reiniciar (ya perdí la cuenta de cuantas veces reinicié la universidad y tuve que abandonar por motivos de trabajo-familia-dinero-salud-conjunción negativa de los astros).
Quién lo hubiera dicho que "Integración Cultural I" e "Integración Cultural II" iban a tener alguna utilidad, después de todo...
