miércoles, 12 de noviembre de 2008

la soledad de Bob Patiño...

Parafraseando a un compañero de trabajo (extrañamente parecido a Bart Simpson), debo declarar que últimamente me siento como Bob Patiño en una oficina repleta de Simpsons... y eso porque me gusta la música clásica (particularmente las arias de ópera) pero en este último período estoy como más enganchado escuchando música en mi celular y en el trabajo cuando puedo -tratando de que esta masa de racistas musicales no me escuche-, sobre todo algunas de las arias más famosas, en especial "Bella Figlia dell'Amore", aunque también está muy buena "La' ci darem la mano".
Y es que estoy en minoría cuando se trata de defender esa forma de arte, pero como por suerte tengo un blog al cual deshabilité la posibilidad de enviar comentarios (por algo será), voy a aprovechar y seré prepotente; obligando a quien quiera seguir leyendo este post a un proceso de evangelización en el largo camino hacia el goce de la ópera; con un texto digno de aparecer en "telescuela técnica"...

La historia es la siguiente, y trataré de describirla en un lenguaje actual para que no se aburran: Está el duque de Mantova que se clava cuanta mina anda dando vuelta (para decirlo en criollo) y que anteriormente ya "conoció" (en el sentido bíblico) a una cierta Gilda, que como todas las mujeres era una putarraca, pero no se lo podía decir al viejo porque sinó la mataba... Bueno, cuestión que el duque (que no andaba perdiendo tiempo) se quería levantar a una cierta Magdalena (hermana de un tipo al cual el tal Rigoletto había contratado para que matara al duque)...
Que te digo que el tal duque se la estaba chamuyando a la Magdalena en la calle cerca de la taberna donde solía ir de levante, pero mientras tanto la Gilda con su padre Rigoletto estaban escuchando y espiando la escena... en otras palabras, lo agarraron con las manos en la masa (pero no con las manos en la Magdalena, que sinó habría sido una ópera porno, y en esa época no había de eso).
Como ven, falta un caballo y alguna escena de zoofilia y sería una telenovela como cualquiera de las que estamos acostumbrados a ver todos los días en la tele...

Bueno, a ver si son machos y se la bancan hasta que termine... si así lo hacen, van a ver un instante sublime en el último grito de los cuatro, donde cada uno con un par de sílabas exprime lo que piensa en ese momento... para no perdérselo.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Choripan-do


Por mucho tiempo (diría meses) estuve buscando un lugar por estas latitudes donde poder practicar lo que es el arte marcial que más me gusta y que reconozco como el ideal para mí: nippon kenpo... Pero luego de búsquedas infructuosas y a la espera de que suceda el milagro de que esa práctica llegue a estos aires, decidí orientarme hacia algo parecido o que por lo menos no fuera contra su metodología.
Y fue así que busqué otras alternativas en tierras gauchas y malevas, encontrando el kenpo.
Desde el primer día que me dirigí a la escuela (que se encuentra en el barrio porteño de Almagro), encontré un ambiente que recuerda los inicios de artes marciales que desde el principio me cautivó ya que -por ejemplo- el dojo es una habitación de la casa del maestro y los estudiantes no eran demasiados (el primer día que fui a ver, eran tres personas). Además el maestro parecía una persona muy accesible y el trato que mantenían todos era cordial e incluso divertido (si es que la práctica de un arte marcial puede ser definido "divertido").
Así que ayer asistí a mi primera lección y me encontré con la sorpresa de ser el único estudiante en ese horario... imagínense: el maestro y yo solitos!... me sentía como "karate kid" con su maestro "Miyagi".
Encontré, obviamente, lo que esperaba: un instructor altamente capacitado y con todas las ganas de transmitir sus conocimientos con dedicación; lo que no esperaba encontrar y que fue casi un regalo del destino, fue encontrar una persona con la que pude hablar como un viejo conocido de años mientras me transmitía los primeros rudimientos de su arte... quizás lo más interesante, ahora que lo pienso, es que me encontré con una persona "normal" incluso con su busardita de todo respeto (pero que seguramente es muy efectivo en lo que sabe)...
El momento fue tan interesante que he decidido transcribir un pequeño pero significativo momento:
MIYAGUI (desde ahora MYG): "estoy en sobrepeso..."
KARATE KID (desde ahora KK... y no me carguen por las iniciales, si quieren cargar a alguien carguen al jugador de futbol brasileño, carajo!): "uy, ni me digas... yo tengo como 20 kilos de más!"
MYG: "yo estoy cuidándome y bajé varios kilos ya"
KK: "yo también, fuí a la dietóloga y me dió una dieta bárbara"
MYG: "ah no, yo no creo en cualquier dieta"
KK: "lo que pasa es que hay que cuidarse sino después cuesta mucho"
MYG: "claro, lo que sí cuidado con las pastillitas que tomes"
...
...
...
Pasaré por alto la parte donde hablamos de qué marca de rimmel es mejor y de por qué los hombres tenemos que darnos cuenta que el cuerpo es nuestro y lo administramos nosotros y que no tendríamos que permitir que las mujeres nos usen como objetos, porque no quiero aburrirlos.

Pero ahora sí, hablando un poquito más en serio... me gustó la técnica, me gustó la clase, me gustó el ambiente, todo recopado, etc etc etc... pero lo que más me gustó es que conocí un maestro que no tiene miedo de mostrarse normal y tal cual es, es un signo de fortaleza que desgraciadamente en los maestros pocas veces se vé, ya que la mayoría se esconden detrás de cinturones colorados.
Altamente recomendable.