Quien me conoce, sabe que odio a windows, y que si bien es el sistema operativo (¿?) que más conozco, siento un profundo, hondo, conmovido y sincero odio mezclado con una pizca de desprecio hacia él...
Y no es por una cuestión moral, comercial, espiritual... nada de eso. No soy un linuxero a ultranza, no uso colita (además que con mis tres pelos sería aún más ridículo); sino que no soporto no saber lo que estoy realmente haciendo cuando hago un click en algún lugar de la pantalla (sobre todo en los botones "continuar" de las instalaciones).
Una muestra: hoy terminé de instalar un cluster de base de datos, pero luego de dar el último "continuar"reinicié el server y luego de eso no pude acceder más en modo remoto (cabe aclarar que es mi opinión personal que el acceso en modo remoto a un server (ya sea ssh, telnet, remote desktop o una combinación de todos ellos) es un regalo que los dioses de la informática han entregado a los humanos para aliviar sus sufrimientos... y que desde que nos entregaron el fuego, no nos habían donado algo tan útil y placentero, que nos permitiera diferenciarnos de los animales aún continuando a ser bestias como siempre.
Pero bueno, después de buscar en varios foros, solicitar una fix a microchot (que nunca llegó), hacer pruebas empíricas (como reiniciar mientras daba tres vueltas alrededor del rack); encontré la solución a mi problema: el servicio "TCP/IP NetBIOS Helper" no había partido... es de aclarar que ese servicio estaba en automático (de hecho antes de la última instalación, accedía en modo remoto sin problemas), pero no sé aún por qué motivo esotérico luego de esa instalación lo encontré seteado en modo manual.
Conclusión: una hora para setear el cluster, una hora para instalar la base de datos en cluster y dos horas para ver por qué carajos no se podía acceder en modo remoto...
Yo no sé "donde deseo ir hoy", pero sé muy bien "adonde los mandaría todos los días"...
miércoles, 27 de agosto de 2008
jueves, 14 de agosto de 2008
Nuestra oficina está embarazada !!!
Como anticipara en mi post anterior, nuestra oficina está embarazada... Bueno, resulta que tampoco es nuestra oficina, ya que desde que entré aquí me siento parte de una tribu nómade árabe (un poco como Lawrence de Arabia, pero menos puto); ya que desde que empecé mi carrera en un huequito con mis nuevos compañeros de oficina (un montón de computadoras y un rack con varias "computadoras grandotas") siempre supe que "en cualquier momento nos tenemos que ir de acá".
Pero bueno, como no todos los males vienen para joder, declararé aquí ante el mundo informático, que en el fondo salí ganando ya que estoy en un ángulo escondido del resto del mundo, con vista a la grandiosa cancha de Boca Juniors y con la pantalla estratégicamente orientada que por más que prácticamente nunca tengo tiempo para andar perdiendo, es muy útil para mantener el anonimato sobre el autor de este blog (aunque quien aunque sea de vista me conozca, con los datos que voy tirando me puede sacar sin ningún tipo de inconveniente).
Me siento feliz, casi tan feliz como cuando era libre y no conocía las insidias de la vida adulta... si no fuera por el brillo extraño que noto en los jefes -incluso de otras áreas- cuando entran a la oficina y miran mi escritorio...
Pero bueno, como no todos los males vienen para joder, declararé aquí ante el mundo informático, que en el fondo salí ganando ya que estoy en un ángulo escondido del resto del mundo, con vista a la grandiosa cancha de Boca Juniors y con la pantalla estratégicamente orientada que por más que prácticamente nunca tengo tiempo para andar perdiendo, es muy útil para mantener el anonimato sobre el autor de este blog (aunque quien aunque sea de vista me conozca, con los datos que voy tirando me puede sacar sin ningún tipo de inconveniente).
Me siento feliz, casi tan feliz como cuando era libre y no conocía las insidias de la vida adulta... si no fuera por el brillo extraño que noto en los jefes -incluso de otras áreas- cuando entran a la oficina y miran mi escritorio...
martes, 12 de agosto de 2008
y... donde está el cable cruzado ?
Me he decidido a escribir si bien admito que no tengo todas las pilas... y es que en este trabajo han pasado tantas cosas que no se hace a tiempo a seguirle el ritmo... a las situaciones ridículas.Y es que hemos atravesado varias situaciones, desde trabajar en una oficina de 3x2 donde tenía como compañeros de trabajo a 4 server, una san, 15 pc y un hincha de river plate, a mudarnos a una oficina con vista a la cancha de Boca Juniors (el karma en algún momento se me tenía que emparejar), a asistir al hecho que nuestra oficina estuviera embarazada y a punto de generar una mini oficina dentro de si misma.
Si a ello le sumamos varias situaciones que tienen que ver más con las personas (como por ejemplo compartir la vida laboral con un par de promesas del este), es como que estos meses no hubo nada de desperdicio.
Pero qué decir, últimamente estoy en un proceso ascético y místico por lo que me concentro en las pequeñas cosas del trabajo como los pajaritos que se chocan contra nuestras ventanas espejadas o -el que es el tema de este post- con los pequeños elementos que provocan grandes consecuencias.
Y es el caso del segundo cluster, ya que me he impuesto de instalarlo (porque algo de técnico quiero hacer en mi vida laboral, por más que en esta empresa parecen empeñados en que precisan un técnico para hacer otros tipos de trabajos), y para lo cual solicité un cable cruzado...
Pequeña acotación para quién no es técnico: un cable cruzado es -dentro de lo tecnológico-, lo menos complicado que se puede imaginar mente humana, y cuyo valor puede ser comparable al de un café con leche con medialunas.
Como corresponde, se hizo una solicitud reglamentaria que ha seguido su curso urgente durante un par de meses hasta que... fue anulada. Pero eso no sería grave, lo más grave es que no se llega a saber quién ha anulado la solicitud (por un valor de moneditas) mientras todo el resto del pedido (por decenas de miles de dólares) siguió adelante sin que nadie dijera ni mu...
Parafraseando a la gran María Elena, me dijeron que en el mundo del revés...
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