
Todos, absolutamente todos, hemos pasado por una situación de peligro... una de esas situaciones en la que el nivel de adrenalina sube astronómicamente en la sangre y nos invade esa sensación de "quién mierda me manda a meterme en situaciones como esta" mezclada con un "yo lo sabía, yo lo sabía"...
Pero también es cierto que todos, absolutamente todos (incluso los que se la dan de "hombres rudos"), cuando nos encontramos en esas situaciones nos sentimos seguros sabiendo que a nuestro lado, mirando por nuestro hombro derecho... si, ese hombro pero un poquito más arriba... como decía, allí tenemos a nuestro fiel compañero, ese combatiente que nos ha acompañado en cien batallas y que conoce lo que necesitamos con solo un gesto de nuestras cejas?
Porque admitámoslo... ¿qué sería de Batman sin Robin?¿que sería de Don Quijote sin Sancho Panza?¿qué sería de Leónidas sin los otros 299 espartanos?¿qué sería de R2D2 sin C3PO?
Bueno, eso me pasó esta semana, cuando parecía que el mundo (informático) se me venía abajo, tratando de mantener el sistema y las fieras que me rodeaban a 360 grados.. Pero nada me amedrentaba porque sabía que a mi lado se encontraba mi fiel escudero, ese pedazo de Cabral dispuesto a sacarme de abajo del caballo para que me lleve los laureles... y esa situación en el fondo me tranquilizaba...
El problema es que cuando necesitamos al compañero inseparable, más aún en los momentos de crisis, lo necesitamos con toda la mente puesta en la situación... porque admitámoslo, como podría confiar Batman si supiera que Robin estaba pensando en Batichica justo cuando tenía que darle un roscazo a El Guasón... o Don Quijote como podría confiar en Sancho Panza mientras atacaba a los molinos de viento si sabía que estaba pensando en Dulcinea (triángulos amorosos bizarros si los hubo alguna vez)... o como podría confiar R2D2 si sabía que C3PO estaba pensando en Obi Wan Kenobi mimoseando con Luke Skywalker mientras atacaba a la estrella de la muerte?
Ya ven, es triste la vida del pobre héroe que tiene que enfrentar a los malos momentos (o como en este caso, a los malos procedimientos de programación) acompañado solamente por un compañero que está pensando en hacer otro tipo de trabajo con otros tipos de personas...