Ayer fue día de señoras bien haciendo cacerolazos en la calle...
Buenos Aires es una ciudad mágica porque tiene también estas cosas, puede salir tanto La Tota como Mirta Legrand a hacer piquete, cortar calles y gritar en medio de la calle...
Vivo por -digámoslo así- una "zona bien" de la capital federal, y en cierta forma me siento bastante alieno allí (ya que mi morochismo es bastante notorio incluso a las masas) así que no me esperaba otra cosa que respuesta en apoyo a los pobres señores que poseen cientos y miles de hectáreas (cabe destacar que una hectárea cuesta alrededor de 10.000 dólares) que están cortando las rutas porque quieren aumentar los impuestos cuando el precio de los productos superen un cierto margen.
Bueno, como decía, vivo en una zona bien donde los hacendados del campo suelen mandar a sus hijos a estudiar o a casarse; o donde el ejército suele mandar a sus oficiales a vivir... con lo cual no me sorprendió el ruido que escuchaba.
Lo que sí me sorprendió fue una mujer -muy bien vestida por cierto- que entrevistada en la televisión, decía que estaba de acuerdo con la manifestación "porque la Argentina es un país agricola y ganadero"...
Tengan en cuenta esta frase, porque en este preciso momento voy a demostrar que no es así. O más bien, que puede que sea verdad que "Argentina" es un "país agrícola y ganadero", pero que "los argentinos" no lo somos (ni lo uno ni lo otro).
He recibido una llamada en el período de Pascuas por parte de una persona que conozco... cabe aclarar que antes de esa llamada habría dicho "de un muy querido amigo", pero actualmente quiero hacer de cuenta que no lo conozco.
Este ex muy querido amigo mío ya era famoso en mi ambiente y en el suyo por una pregunta que hizo hace ya muchos años, mientras nos encontrábamos recorriendo Europa en tren (y durmiendo también en ellos, para ahorrar).
Estábamos en Holanda en casa de algún amigo de un pariente de otro amigo que nos había dado casa y comida por un par de días, cuando nos propuso ir a trabajar en una chacrita cercana a La Haya para ganar algo de dinero. Nuestras tareas serían recolectar tomates, y nos habíamos ido a acostar con la firme decisión de ir al día siguiente...
Es extraño el cerebro humano, no recuerdo el día exacto (ni siquiera el año), ni tampoco recuerdo qué tiempo hacía o como estábamos vestidos; pero recuerdo como si hubiera pasado hace dos minutos la voz de mi amigo que en medio de la noche me dice "paulus, paulus... ¿cómo se recogen los tomates?"... luego de unos segundos de sorpresa por parte mía, le expliqué cómo se hace, a lo que él me contestó "menos mal, creí que crecían abajo de la tierra, como las papas"...
De más está decir que como consecuencia de esto, no fuimos a trabajar al día siguiente... y que es el día de hoy que lo seguimos gastando con esto (bueno, en realidad él también se ríe con nosotros).
Bueno, como decía, recibí una llamada en los días de Pascua y mi sorpresa fue grande al escuchar la voz de mi muy querido amigo desde el otro hemisferio que me dice "paulus, paulus... me superé... lo de los tomates quedó eclipsado por la que acaba de pasar". Les ruego notar que no fue completamente sincero, no solo porque "lo de los tomates" nunca quedará oscurecido sino porque además no fue por lo que "acababa de pasar" sino que -obviamente- por lo que "acababa de decir".
En pocas palabras, y para no deschavarlo públicamente, diré solo que mi muy querido amigo (que quieren, es una bestia pero yo lo aprecio lo mismo) suponía que las gallinas ponían huevos solo si eran fecundadas por los gallos...
Luego de recibir las gastadas mías, de mi mujer y de la suya (a quien debo decir que le noté una voz ligeramente nerviosa que dejaba entrever un cierto tono de "¡¡¡¡¡ con quién me casé, por Dio' !!!!!") y todo al módico costo de una llamada internacional (y encima pagado por él), debo decir que lo que escuché en la televisión no responde para nada a la realidad (como tantas otras cosas que escuché decir en la televisión, dicho sea de paso).
Y tampoco cabe pensar que es una casualidad, ya que aún tengo en mente que siendo adolescentes, mis padres tenían entre otros animales pollos y gallinas; y que otro amigo (también él argentino) entró un día corriendo dentro a nuestra casa gritando "¡¡¡¡ señora, señora !!!! ... ¡¡¡¡ el gallo está matando a la gallina !!!!". Obviamente la estaba matando a juzgar por la cara de la gallina, pero no en el modo en que creía mi amigo...
Así que la próxima vez, distinguida señora con cacerola haciendo juego con su vestido, tenga mucho cuidado la próxima vez con lo que dice...
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