Luego de las disculpas del caso por el título en inglés (que dicho sea de paso copié de internet porque no estaba seguro como se escribía), paso a comentar el ambiente de apesadumbramiento que reina en la oficina, ya que mañana sábado a la noche partimos hacia destinos tanaicos...
Nos han cagado otro domingo, es verdad, pero así y todo, y como somos profesionales más aún que Elliot Ness (gracias de nuevo, google), no nos quejamos y con una sonrisa en la cara enfrentamos nuestro destino como lo hiciera San Martín antes de cruzar hacia tierras chilotas. Y asi como el Padre de la Patria se lo habrá preguntado más de una vez en su merecido descanso francés, también nosotros nos estamos preguntando cuál es el recóndito y oscuro motivo por el cual allí nos encontramos.
He probado a buscar un sentido en estos viajes, pero hasta ahora no se me ocurre ninguna excepto que alguno de los tanos laven el cerebro con burundanga a quien decide cada vez en nuestra empresa si viajamos o no hacia allá.
Pero bueno, cuestión que nos esperan por lo menos tres semanas de duro trabajo conviviendo con quienes no nos quieren allí... ya que los tanos (y no solo) nos abandonan durante ese tiempo en una habitación alejada del mundo mirándonos las caras.
La cosa curiosa, es que así y todo como estamos aislados, la ineptitud que reina entre ellos es tan exagerada que sus ecos llegan incluso a nuestras estepas con vista al patio interno del edificio que ocupamos. Se vé que la acústica en ese edificio es notable.
Pero debo aclarar, para ser completamente sinceros, que no todo el grupo está deseando no viajar, aunque sí todos los compatriotas... o por lo menos aquellos que hemos aprendido a bajar los flaps a tiempo cuando la situación se vuelve insostenible. Pero esa es otra historia (que probablemente contaré muy pronto, ya que estas semanas tendremos que usar los flaps a ritmo sostenido)...
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